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Sanacion niño interior

Generalmente cuando las personas llegan a una Lectura de Registros Akáshicos o a

una terapia celular, dicen que hay algo que no está funcionando bien en sus vidas. En

la mente está la creencia de que se trata de un problema actual y que será resuelto

en el presente. Es una gran sorpresa para muchos el descubrir que la mayoría de los

problemas de la vida de adultos, tuvieron inicio cuando aún eran niños.

Los conocemos como trauma, evento traumático, evento interruptor, mal recuerdo, de lo

que no queremos hablar, lo que se repite en ese sueño repetitivo o en ese mal habito que

tanto mal nos hace.

La buena noticia es que con diversas técnicas puede sanarse. Existe la psicoterapia,

las regresiones, ejercicios de meditación, terapia Gestalt y yoga, Lecturas de Registros

Akáshicos, Terapia de memoria celular, Constelaciones Familiares, entre otros. Lo más

importante es reconocer que adentro de todo adulto existe la historia del niño o niña que

fue herido en el pasado y está afectando la vida de ese hombre o mujer en el presente.

Muchas veces seguimos respondiendo ante los desafíos de la vida de la misma forma en

que lo hacíamos cuando éramos niños y nos preguntamos por qué en el mundo de los

adultos no encajamos o nos va mal.

El niño herido, puede ser sanado. Si lo logramos, podremos vivir mejor.

Generalmente el evento traumático se amarra o asocia a emociones como dolor, tristeza,

angustia, enojo, deseo de huir, deseo de atacar para defenderse. Estas emociones están

unidas a las defensas actuales, porque le permitieron sobrevivir en su momento. Se han

convertido en el escudo o identificador personal, son sus defensores permanentes o

recordatorios vivientes de que el mundo es un lugar hostil del cual se debe defender en

todo momento.

Al trabajar con el niño o la niña interior, es posible aprender poco a poco a despojarse

muy lentamente de sus hábitos nocivos, mientras se van introduciendo hábitos sanos. Por

ejemplo: recurrir al arte, la creatividad, el deporte, dormir mejor, cambiar la dieta, meditar,

etc.

También debemos observar nuestra relación interna. La imagen de nuestro femenino

y nuestro masculino interno, que en la mayoría expresa la relación que nuestra niña

vivió con nuestros padres. Es entonces que para ayudar mejor a la niña comenzamos

a traer una imagen sanadora de nuestros padres, para incorporarla a nuestro interno

y así nuestro niño o niña interna podrá confiar aún más en su proceso de sanación y

maduración.

Durante el periodo de sanación del niño interior, surge algo fascinante, uno puede ver

a la persona crecer y desarrollarse en un proceso casi como si pasara de la niñez a la

adolescencia y luego finalmente a la respuesta adulta esperada.

La idea es ir sanando poco a poco a cada uno de estos aspectos, con paciencia, con

amor y valentía. Sí se puede, y es una experiencia maravillosa.


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